El impacto del asteroide más antiguo que se conoce alteró el clima hace 2.229 millones de años

Datan con precisión el origen del cráter de Yarrabubba, de 70 kilómetros de diámetro, formado por un asteroide que cayó hace 2.229 millones de años.

La Tierra ha sufrido el impacto de asteroides desde que se formó, hace unos 4.500 millones de años. Las huellas de algunos de los cráteres que abrieron aún se conservan, aunque haya transcurrido mucho tiempo. El más antiguo de los descubiertos hasta el momento se formó en Australia occidental hace 2.229 millones de años, es decir, cuando la Tierra tenía la mitad de edad que ahora. Lo saben gracias al análisis de los minerales hallados en Yarrabubba, donde cayó un gran asteroide que formó un cráter estimado en 70 kilómetros de diámetro.

Los detalles de la datación, realizada por científicos de la Universidad de Curtin, en Australia y de la NASA, se publican este martes en la revista Nature Communications y sitúan al cráter de Yarrabubba, que ya se consideraba uno de los más antiguos pero se desconocía su edad exacta, como el número 1 de la lista. Cayó 200 millones de años antes que el asteroide que formó el segundo cráter más antiguo conocido.

Las huellas de ese gran impacto se localizan entre Sandstone y Meekatharra. Para estimar cuándo cayó, se analizaron minerales encontrados en la zona.

Además de ofrecer la datación (que tiene un margen de error de sólo cinco millones de años), el estudio señala que el impacto de este asteroide en una zona terrestre cubierta por hielo provocó que una enorme cantidad de hielo se vaporizara en la atmósfera . Los científicos calculan que liberó a la atmósfera medio billón de toneladas de vapor de agua, un gas de efecto invernadero.

ALTERÓ EL CLIMA
Según ha explicado Nicholas Timms, coautor del estudio, su teoría es que la caída de este asteroide alteró el clima. Su impacto coincidió con la desaparición de depósitos glaciales en esa zona que hoy ocupa Australia, al final de una época conocida como Glaciación Global.

Los científicos creen que la superficie terrestre conserva otros cráteres que aún no han sido descubiertos debido a que están en zonas remotas o cubiertos por el hielo. Gracia a los radares, en Groenlandia han descubierto en el último año dos de ellos, de 36 y 31 km de diámetro respectivamente, aunque su edad no ha podido ser datada con exactitud.

Fuente: El Mundo

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