Demos la bienvenida a Hygiea, el nuevo planeta enano del Sistema Solar

Orbita alrededor del Sol, no es una Luna, no ha despejado su órbita y… ha resultado ser esférico.

Un equipo internacional de astrónomos acaba de descubrir que el asteroide Hygiea debería clasificarse como planeta enano. Después de Ceres, Vesta y Pallas, en efecto, el objeto es el cuarto más grande del cinturón de asteroides, un enorme anillo de rocas de todos los tamaños entre las órbitas de Marte y Júpiter. Por primera vez, y utilizando el instrumento de óptica adaptativa de nueva generación SPHERE del Very Large Telescope (VLT), un conjunto de cuatro telescopios ópticos de 8,2 metros cada uno situado en el desierto de Atacama, en Chile, los astrónomos han conseguido observar Hygiea con la resolución suficiente como para estudiar su superficie y determinar su tamaño y forma. Y en contra de lo esperado, descubrieron que Hygiea, tres veces más distante del Sol que la Tierra, es esférico y tiene todo lo necesario para arrebatar a Ceres el título de planeta enano más pequeño del Sistema Solar. El estudio se acaba de publicar en «Nature Astronomy».

De hecho, el asteroide cumple a rajatabla los cuatro requisitos necesarios para ser considerado un planeta enano: orbita alrededor del Sol, no es una luna y, a diferencia de un planeta, no ha despejado su órbita de otros objetos. El cuarto requisito es tener la suficiente masa para que su propia gravedad lo obligue a adoptar una forma esférica. Y eso es precisamente lo que han revelado ahora los investigadores con sus últimas observaciones.

«Gracias a las capacidades únicas del instrumento SPHERE del VLT, que es uno de los sistemas de imágenes más potentes del mundo -explica Pierre Vernazza, del Laboratorio de Astrofísico de Marsella y autor principal del estudio- pudimos resolver la forma de Hygiea, que ha resultado ser casi esférica. Gracias a estas imágenes, Hygiea puede ser reclasificado como un planeta enano, el más pequeño del Sistema Solar».

Los investigadores también consiguieron afinar (a la baja) las estimaciones previas del tamaño de Hygiea, que ha resultado tener un diámetro de algo más de 430 km. Plutón, el más famoso de los planetas enanos de nuestro sistema, tiene un diámetro de cerca de 2.400 km, mientras que el de Ceres, el mayor cuerpo del cinturón, es de 950 km.

No hay cráter gigante
Sorpendentemente, las observaciones también revelaron que Hygiea carece del gran cráter de impacto que los científicos esperaban encontrar en su superficie. Hygiea es el miembro principal de una de las mayores «familias» de asteroides del cinturón, compuesta por cerca de 7.000 objetos, todos ellos procedentes de un mismo cuerpo principal. Los astrónomos esperaban que el evento destructivo que llevó a la formación de esta numerosa familia hubiera dejado una enorme y profunda huella en Hygiea. Pero no fue así.

«Este resultado fue una auténtica sorpresa -asegura Vernazza- ya que esperábamos la presencia de una gran cuenca de impacto, como es el caso de Vesta». De hecho, y a pesar de que los astrónomos observaron hasta el 95% de la superficie de Hygiea, solo pudieron identificar dos cráteres. «Y ninguno de los dos pudo haber sido causado por el impacto que dio origen a la familia de asteroides -explica por su parte Miroslav Brož, coautor del trabajo-. Son demasiado pequeños».

Utilizando simulaciones numéricas, el equipo de astrónomos dedujo que tanto la forma esférica de Hygiea como el origen de su «familia» son probablemente el resultado de una gran colisión frontal con un gran «proyectil» de entre 75 y 150 km de diámetro. Las simulaciones muestran que ese violento impacto, que se cree tuvo lugar hace unos 2.000 millones de años, destrozó por completo los «cuerpos» de los progenitores. Una vez que las piezas resultantes se volvieron a unir, Hygiea adquirió su forma esférica y el resto de los escombros de la colisión dio forma su «familia» de miles de asteroides acompañantes. «Una colisión de dos cuerpos grandes en el cinturón de asteroides es algo que no se veía desde hace 3 o 4.000 millones de años», afirma Pavel Ševeček, otro de los participantes en el estudio.

«Gracias al VLT y a su instrumento de óptica adaptativa SPHERE -asegura Vernazza- ahora podemos formar imágenes de los principales asteroides del cinturón con una resolución sin precedentes, cerrando la brecha que existía entre las observaciones con base en Tierra y las interplanetarias».

Fuente: ABC

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