Astrónomos contra satélites: ¿puede que dejemos de ver estrellas desde la Tierra?

La American Astronomy Society ha lanzado un comunicado advirtiendo de los peligros de poner en órbita miles de satélites, tal y como se espera en los próximos años.

Un trineo de luces aparecía en el cielo a finales del pasado mes de mayo en los cielos de muchos puntos del planeta. Poco tiempo después, comenzaban a llegar mensajes sobre avistamientos OVNI, afirmando que el tren luminoso se había podido ver desde diferentes países. Los astrónomos revelaban la verdad: en realidad se trataba de Starlink, la flota de 60 satélites para crear una red de internet mundial de SpaceX, la compañía del siempre polémico Elon Musk.

Aunque la vista era impresionante, las voces críticas de los expertos empezaron a surgir a la misma velocidad que las estelas artificiales: pueden provocar que en un futuro no muy lejano su reflejo nos impida ver las estrellas desde la Tierra, que creen ruido y molesten a los radiotelescopios en su función o incluso que choquen contra naves en órbita. ¿Estamos ante el final de nuestro cielo tal y como lo conocemos?

Por ello, la American Astronomy Society (AAS) ha emitido un comunicado advirtiendo de estos y otros peligros si siguen en marcha los ambiciosos proyectos de muchas compañías de poner miles de satélites en órbita en los próximos años. «Creo que es encomiable y una ingeniería impresionante que permitirá difundir la información y las oportunidades que brinda gracias al acceso a internet», afirma Megan Donahue, de la Universidad Estatal de Michigan, presidenta de AAS en relación al lanzamiento de la flota Starlink. Aunque afirma: «yo, como muchos astrónomos, estoy muy preocupada por el futuro de estos nuevos satélites brillantes».

El comunicado oficial de la AAS
Por ello, el pasado 8 de junio en la reunión anual de la ASS, el consejo de administración aprobó un comunicado en el que se afirma que la agrupación «observa con preocupación el inminente despliegue de constelaciones muy grandes de satélites en la órbita de la Tierra». «Se proyecta que la cantidad de tales satélites crezca en decenas de miles en los próximos años, creando el potencial de impactos adversos sustanciales para la astronomía terrestre y espacial», continúa en la carta, en la que se enumera que las consecuencias «podrían incluir una interrupción significativa de las observaciones ópticas e infrarrojas cercanas mediante la detección directa de satélites en la luz reflejada y emitida; contaminación de las observaciones radioastronómicas por radiación electromagnética en las bandas de comunicación por satélite; y colisión con observatorios espaciales».

Aunque se reconoce que el espacio es un recurso que puede ayudar a muchas personas en la Tierra, habría que tener en cuenta los impactos que provocarían en el estudio del universo, por lo que habría que evaluar sus impactos. Para finalizar, el comunicado especifica que se están buscando líneas de cooperación con las empresas que quieren poner en órbita sus satélites (la misma SpaceX realizó un estudio de la huella que dejará su sistema de 12.000 satélites, aunque muchos astrónomos han criticado que se trata de una investigación muy superficial) y tiende una mano al entendimiento mutuo.

«El cielo nocturno natural es un recurso no solo para los astrónomos, sino para todos los que miran hacia arriba para comprender y disfrutar el esplendor del universo, y su degradación tiene muchos impactos negativos más allá de lo astronómico», afirma al respecto Jeffrey C. Hall, del Observatorio Lowell y presidente de la Comisión de AAS sobre contaminación lumínica, interferencias de radio y desechos espaciales. «Aprecio la conversación inicial que ya hemos tenido con SpaceX, y espero trabajar con mis colegas de AAS y con todas las partes interesadas para comprender y mitigar los efectos del creciente número de satélites en órbita cercana a la Tierra».

Un radiotelescopio en la cara oculta de la Luna
Según el recuento de la oficina de Asuntos Espaciales de la ONU, actualmente hay 5.162 objetos en órbita alrededor de la Tierra, de los cuales aproximadamente 2.000 están operativos. Según explica Alan Duffy, astrónomo de la Universidad de Swinburne (Australia), los satélites son un problema para los astrónomos, ya que interfieren con las observaciones. «Los telescopios ópticos como Pan-STARRS enmascaran automáticamente los satélites que pasan a través de las imágenes, mientras que con los radiotelescopios como ASKAP en Australia Occidental escaneamos el cielo en los intervalos de frecuencia entre señales de navegación satelital deslumbrantemente brillantes como el GPS», explica a Sciencealert.

Sin embargo, el plan de Elon Musk puede provocar un gran problema. «Una constelación completa de satélites Starlink probablemente significará el fin de los radiotelescopios en la Tierra capaces de explorar los cielos en busca de objetos de radio débiles», afirma Duffy. «Los enormes beneficios de la cobertura global de internet superarán el coste para los astrónomos, pero la pérdida del cielo de las señales de radio es un alto precio a pagar para la humanidad, ya que perdemos nuestro derecho a recabar señales del Big Bang o el brillo de las estrellas en formación desde la Tierra», critica el astrónomo.

Duffy cree que la flota de Starlink hará que esta interferencia de radiofrecuencia sea «ineludible», por lo que sugiere que deberíamos «construir un radiotelescopio en el otro lado de la Luna», protegido del ruido de la radio aquí en el planeta, un plan que ya ha sido planteado en alguna otra ocasión.

Fuente: ABC

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