
Es lo más parecido a la Tierra que se ha encontrado hasta ahora. El planeta recientemente descubierto Kepler 22b se ha convertido en el mejor lugar para encontrar vida fuera de nuestro Sistema Solar.

Es lo más parecido a la Tierra que se ha encontrado hasta ahora. El planeta recientemente descubierto Kepler 22b se ha convertido en el mejor lugar para encontrar vida fuera de nuestro Sistema Solar.

Carl Sagan y el Voyager
PASADENA, California–Nave espacial de la NASA Voyager 1 ha entrado en una nueva región entre nuestro sistema solar y el espacio interestelar. Datos obtenidos de Voyager durante el último año revelan esta nueva región a ser una especie de purgatorio cósmica. En ella, el viento de partículas cargadas de transmisión fuera de nuestro sol se ha tranquilizado, campo magnético de nuestro sistema solar se acumularon y partículas de mayor energía desde dentro de nuestro sistema solar parecen ser fugas al espacio interestelar.
"Voyager nos dice ahora que estamos en una región de estancamiento en la capa más superficial de la burbuja alrededor de nuestro sistema solar," dijo Ed Stone, científico del proyecto Voyager en el Instituto de tecnología de California en Pasadena. "Voyager está mostrando que lo que está fuera es haciendo retroceder. No tenemos tiempo esperar a saber lo que es realmente como el espacio entre las estrellas".
Aunque la Voyager 1 es cerca de 11.000 millones de millas (18 millones de kilómetros) del sol, no es todavía en el espacio interestelar. En los últimos datos, la dirección de las líneas del campo magnético no ha cambiado, que indica que Voyager está todavía dentro de la heliosfera, la burbuja de partículas cargadas que el sol sopla sobre sí mismo. Los datos no revelan exactamente al Voyager 1 hacer allá del borde de la atmósfera solar en el espacio interestelar, pero sugieren que será en unos meses a unos años.
Los últimos hallazgos, descritos hoy en la American Geophysical Union otoño celebrada en San Francisco, provienen del instrumento de partículas cargadas de baja energía del Voyager, subsistema de rayos cósmicos y magnetómetro.

Esta semana la sonda Mars Express de la ESA nos muestra la cordillera de Phlegra Montes, una región en la que las inspecciones radar indican la existencia de grandes cantidades de agua bajo la superficie. Esta reserva podría abastecer a las futuras misiones tripuladas al Planeta Rojo.
Phlegra Montes es una serpenteante cordillera de montes y crestas que se extiende desde la región noroeste de la provincia volcánica del Elysium (30°N) hasta las tierras bajas del norte (50°N).
Es probable que esta cordillera no tenga un origen volcánico, sino que se formó bajo la acción de las fuerzas tectónicas que comprimieron la región en la antigüedad.
Estas nuevas imágenes, obtenidas con la cámara estéreo de alta resolución que viaja a bordo de la sonda Mars Express de la ESA, permiten observar la cadena montañosa de cerca. En ellas se puede apreciar que prácticamente todas las montañas están rodeadas por ‘abanicos lobulares de derrubios’ (LDAs, en su acrónimo inglés – unas estructuras redondeadas que aparecen con frecuencia entorno a las mesetas y montañas de estas latitudes.

La misión Kepler de la NASA ha confirmado su primer exoplaneta en la "zona habitable" en torno a una estrella, la región donde el agua líquida podría existir en la superficie del planeta. Kepler también ha descubierto más de 1.000 candidatos a nuevos planetas, casi duplicando el número previamente conocido. Diez de estos candidatos son de un tamaño parecido a la Tierra y órbitan en la zona habitable de su estrella anfitriona. Los candidatos requieren observaciones de seguimiento para verificar que son planetas reales.
El planeta recién confirmado, Kepler-22b, es el más pequeño encontrado hasta ahora orbitando en el centro de la zona habitable de una estrella similar a nuestro sol. El planeta tiene aproximadamente 2,4 veces el radio de la Tierra. Los científicos aún no saben si Kepler-22b tiene una composición predominantemente rocosa, gaseosa o líquida, pero su descubrimiento es un paso más cerca de encontrar planetas como la Tierra.
Investigaciones previas sugerían la existencia de planetas cercanos al tamaño de la Tierra en zonas habitables, pero la confirmación clara resultó difícil de alcanzar. Otros dos planetas pequeños orbitando estrellas más pequeñas y frías que nuestro Sol fueron confirmados recientemente en los bordes de la zona habitable, con órbitas más parecidas a las de Venus y Marte.

Los granos de polvo que flotan sobre la superficie lunar son ionizados por la radiación UV del Sol
¿Cómo es posible que un mundo sin aire tenga una ionósfera? De algún modo la Luna se las arregló para tenerla.
Los investigadores de la Luna han estado batallando con este misterio durante años y es posible que finalmente hayan encontrado una solución.
Pero primero, ¿Qué es una ionósfera?
Cada planeta terrestre con una atmósfera posee una ionósfera. En lo alto, más allá de la superficie rocosa del planeta, donde la atmósfera se encuentra con el vacío del espacio, los rayos ultravioleta (UV) del Sol rompen y separan los átomos del aire. Esto crea una capa de gas ionizado, una "ionósfera".
Aquí en la Tierra, la ionósfera tiene un alto impacto sobre las comunicaciones y la navegación. Por ejemplo, refleja las ondas de radio, permitiendo de este modo que los operadores de radio de onda corta hagan rebotar las transmisiones sobre el horizonte para lograr comunicaciones a largas distancias. La ionósfera también desvía y dispersa las señales de los satélites del GPS (Global Positioning System o Sistema de Posicionamiento Global, en idioma español), algunas veces causando que el detector del GPS se equivoque en la posición que indica.