Ingenieros de la empresa de satélites, Surrey Satelite Technology, afincada en el Reino Unido, prevén lanzar a finales de año el primer «smartphone» con Android al espacio exterior, que se insertará en un nanosatélite para comprobar si se pueden realizar estudios en el espacio con componentes baratos.
Google y la NASA ya lanzaron en 2010 varios Nexus S en globos que subieron hasta el límite de la atmósfera. El manager de este nuevo proyecto, Chris Bridges, afirma que se han esforzado en equipar al dispositivo móvil con toda la tecnología necesaria para recopilar todo tipo de datos. «Con la ayuda de todo el equipo, los teléfonos inteligentes con los que hemos trabajado han sido objeto de varios cambios de software para transformar el dispositivo desde un teléfono estándar a un optimizado sistema autónomo integrado para aplicaciones de satélite», afirma Bridges en su web.
Después de varios intentos en los últimos meses de lanzamiento del «smarpthone», los ingenieros de este proyecto, que se llama «Strand-1», creen que a final de este año podrán enviar el nanosatélite Strand- 1 al espacio. Por el momento, la compañía no ha desvelado qué modelo de «smartphone» van a lanzar en órbita.
Muchos meses de esfuerzo han servido para determinar qué características debería tener este dispositivo, entre las que se encuentran una brújula, un sistema de radio y un sistema de acceso WiFi, que se conectará con un repetidor de señal WiFi del interior del satélite.
Entrevista al argentino cerebro de la misión Curiosity a Marte

Momento de alegría, el Curiosity llego a Marte
Miguel San Martín vivió varios años en Río Negro hasta que se fue a estudiar ingieneria con el fin de cumplir su sueño el de investigar el universo.
En los últimos días se puede leer en varios medios internacionales su dedicación al diseño del programa que permitirá al explorador Curiosity descender de forma automática sobre la superficie del astro rojo este lunes 6 de agosto.
La mayoría de los medios dedicados a la ciencia y los nacionales transcriben una note de la BBC que hace mención al Argentino Miguel San Martín recuerda bien el momento en el que supo que quería ser un ingeniero espacial: “Fue en una fría noche de invierno, en 1976, mirando el cielo en la chacra de mi familia en Río Negro, mientras escuchaba por la onda corta de la BBC cómo la nave Viking llegaba a Marte”. San Martín tenía 17 años. Un año después dejaría su Argentina natal y viajaría a Estados Unidos para hacer realidad su sueño. Primero estudió electrónica y luego hizo una maestría en aeronáutica y astronáutica en el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
Apenas concluyó sus estudios pudo cumplir con una fantasía que tienen millones de niños en todo el mundo: ingresar a la agencia espacial estadounidense, la NASA, meca de la investigación cósmica.
Difícilmente habría podido imaginar este argentino que casi tres décadas más tarde seguiría trabajando para la NASA y sería uno de los máximos responsables del que hoy es el programa más ambicioso de la agencia: la misión Curiosity (Curiosidad) a Marte.
El Curiosity es el vehículo explorador más grande y más sofisticado que ha construido la NASA. Pesa cerca de una tonelada y tiene el tamaño de un auto (el doble que sus antecesores, los rovers Spirit y Opportunity, enviados a la superficie marciana en 2004).
La difícil misión de San Martín es garantizar que este enorme vehículo espacial llegue hasta la superficie de Marte sin un solo rasguño, el próximo lunes a las 5.30 GMT (las 22.30 del domingo en Los Ángeles, donde estarán San Martín y el resto de su equipo del Laboratorio de Ciencia de Marte).
La sonda Curiosity ya llego a Marte
Pasadas las 2:30 am (hora Argentina), el Curiosity amartizó. La misión en el planeta rojo durará dos años.

La primera imágen de la superficie marciana tomada por la sonda Curiosity instantes después de amartizar
El vehículo de exploración Curiosity llegó este lunes a la superficie de Marte. Esto sucedió unos 14 minutos después de haberse posado, en razón del tiempo que tarda la señal en recorrer la distancia entre Marte y la Tierra.
El grueso de los equipos están reunidos en el Jet Propulsion Laboratory (JPL) de Pasadena (California, oeste de EEUU), que conduce la misión. Los científicos aguardaron allí el domingo, con una mezcla de confianza y angustia, el tan esperado descenso de su "rover" de 2.500 millones de dólares.
La primera imagen que transmitió el vehículo fue de una rueda del mismo. Se espera que durante la madrugada y el día del lunes, se reciban más imagenes.
Lanzado el 26 de noviembre de 2011 desde Cabo Cañaveral, Florida (sureste de EEUU), el vehículo robótico no tripulado Mars Science Laboratory (MSL) de la Nasa, conocido como Curiosity, debe posarse en suelo marciano tras viajar 570 millones de kilómetros.
Hoy llega la sonda Curiosity a Marte

Amartizaje de la sonda Curiosity
Cada vez más cerca de Marte, la sonda interplanetaria se aprestaba a iniciar la parte más riesgosa de su misión: penetrar la atmósfera marciana y depositarse sobre la superficie del planeta rojo.
El domingo por la noche la sonda Curiosity se someterá a la rutina calificada como "siete minutos de terror" que, si todo sale bien, termina cuando se desprenden los cables que depositarán la sonda suavemente dentro de un enorme cráter.
Horas antes del aterrizaje previsto a las 0531 GMT del lunes, Curiosity seguía su trayecto sin inconvenientes camino de la tenue atmósfera marciana.
"Ahora todo está saliendo bien", afirmó Allen Chen, ingeniero en el Laboratorio de Propulsión a chorro de la NASA, que opera la misión de 2,500 millones de dólares.
Uno de los científicos que comprende bien la ansiedad que reina en esta etapa decisiva de la misión es Steve Squyres, de la Universidad Cornell, que dirigió la última misión exitosa de los exploradores marcianos en el 2004.
Un monstruo magnético con doble personalidad
El objeto descubierto, Swift J1822.3-1606, podría ser el segundo ejemplar de una nueva clase de objetos: los magnetares de bajo campo o baja intensidad.
¿Es un magnetar? ¿Es un púlsar? ¿O es un objeto completamente nuevo? Las observaciones de una auténtica armada de telescopios espaciales y algunos terrestres, entre los que figura el Gran Telescopio CANARIAS (GTC), han servido para identificar el segundo ejemplar de una rara especie de estrellas muertas que, sin embargo, giran constantemente sobre sí mismas a gran velocidad. El objeto descubierto, Swift J1822.3-1606, se halla a unos 16.300 años-luz de la Tierra, en la constelación de Sagitario, y cuenta con más de medio millón de años de antigüedad. Los detalles del curioso comportamiento del objeto aparecen publicados en el último número de la revista Astrophysical Journal.
Los magnetares son núcleos muertos de estrellas masivas que han colapsado sobre sí mismas dando lugar a lo que se conoce como estrellas de neutrones. Surgen después de que la estrella haya consumido todo su ‘combustible’ y estallado en forma de supernova. Una de sus principales características es la intensidad de su campo magnético. De hecho, es el más intenso que se conoce en todo el Universo, unas 1.000 veces superior al de un púlsar normal. Por eso, cuando se observa su emisión de rayos X, se aprecia una luz brillante y persistente.
Los púlsares son, por su parte, estrellas de neutrones. No tienen campos magnéticos tan intensos como los magnetares pero sí la capacidad de rotar sobre sí mismos varios cientos de veces cada segundo emitiendo un haz de radiación electromagnética. Este fenómeno provoca que la luz que nos llega de ellos sea en forma de pulsos, semejante a la de un faro en medio de la noche.