La segunda luna de la Tierra es en realidad un asteroide, conocido como Cruithne, cuya órbita es muy similar a la de nuestro planeta, y tarda aproximadamente el mismo tiempo en realizar una vuelta al sol. Ahora, el científico italiano Pier Paolo Pergola propone abordar por primera vez a este asteroide, lanzando un satélite para establecer dos nanoplataformas desde la cuales estudiar su composición. El análisis de Cruithne, asteroide de cinco kilómetros de ancho ubicado a una distancia de 12,5 millones de kilómetros de la Tierra, puede ser de gran valor científico, ya que, por tratarse de un asteroide pequeño, sus características químicas debe mantenerse inalteradas, por lo que presentarían un panorama esclarecedor acerca de la formación de nuestro sistema solar. Según Pergola, ingeniero espacial de la Universidad de Pisa, este proyecto “propone un enfoque novedoso para las misiones de investigación de los asteroides cercanos a la Tierra basado en satélites pequeños y flexibles”. La nave encargada de llegar a la segunda luna de nuestro planeta pesaría apenas 100 kilogramos, y realizaría el viaje en unos 320 días. – See more at: http://noticias.tuhistory.com/rumbo-la-segunda-luna-de-la-tierra#sthash.M8oB0iJO.dpuf
Categoría: Noticias de Astronomía
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Nuevas evidencias de que la vida terrestre empezó en Marte
Una forma de mineral oxidado del elemento químico molibdeno, que puede haber sido crucial para el origen de la vida, sólo pudo haber estado disponible en la superficie de Marte y no en la Tierra, según explicará este jueves el profesor Steven Benner, del Instituto Westheimer para Ciencia y Tecnología en Estados Unidos, en la Conferencia Anual de la Asociación Europea de Geoquímica, Goldschmidt, que se celebra en Florencia (Italia). "Estudios recientes muestran que estas condiciones, adecuadas para el origen de la vida, todavía pueden existir en Marte", afirma.
"Sólo cuando se convierte en molibdeno muy oxidado que es capaz de influir en cómo se formó la vida temprana", explica el profesor Benner. "Esta forma de molibdeno no podría haber estado disponible en la Tierra en el tiempo en el que comenzó la vida comenzó porque hace 3.000 millones de años la superficie de la Tierra tenía muy poco oxígeno, pero Marte sí. Es otra muestra de evidencia que hace que sea más probable que la vida llegó a la Tierra en un meteorito marciano, en lugar de empezar en este planeta", añade.
La investigación del profesor Benner se centra en dos de las paradojas que hacen que sea difícil entender cómo la vida pudo haber comenzado en la Tierra. La primera, denominada por este experto como "paradoja tar", consiste en que todos los seres vivos están hechos de materia orgánica, pero si se agrega energía como calor o luz a moléculas orgánicas y les deja a sí mismos, no crean vida, sino que se convierten en algo más parecido a alquitrán, aceite o asfalto.
Titán podría estar rodeada de una rígida capa de hielo

El análisis de la gravedad y la topografía de la luna de Saturno, Titán, obtenidos por 'Cassini', una nave espacial de la NASA, sugiere que la capa de hielo de Titán podría ser rígida y que las pocas elevaciones topográficas de su superficie podrían llevar asociadas grandes "raíces de hielo" que se adentrarían en el océano subyacente, según un estudio publicado este miércoles en Nature, difundido por la agencia espacial.
En concreto, los científicos de la Universidad de California que dirigieron el estudio, Douglas Hemingway y Francis Nimmo, detectaron que la relación entre ambas variables presentaban valores contrarios a los esperados.
Nimmo ha explicado que "en condiciones normales" sobre una montaña hay mayor gravedad debido a que hay mayor masa, mientras que en Titán resultó al revés.
Según el estudio, en el que también ha participado la Agencia Espacial Europea y la Agencia Espacial Italiana, una posible explicación es que cada elevación de la topografía de la superficie de la luna está compensada por una 'raíz' profunda lo suficientemente grande como para compensar el efecto gravitacional de la protuberancia.
Una estrella idéntica al Sol pero 4.000 millones de años más vieja
Un grupo de investigadores ha encontrado una estrella "en esencia" idéntica al Sol pero 4.000 millones de años más vieja. Según los científicos, el hallazgo ayudará a estudiar la historia y futura evolución del Sol, así como a esclarecer la relación entre la edad de una estrella y su contenido de litio.
El grupo de investigadores ha utilizado el 'Very Large Telescope' del Observatorio Europeo del Sur para observar el astro, HIP 102152, situado a 250 años luz de la Tierra, y creen además que podría albergar planetas rocosos en su órbita.
El líder del equipo de científicos, Jorge Meléndez, ha destacado la "calidad excepcional" de los espectros que se han logrado captar de la estrella y ha explicado que, desde que se encontró el primer "gemelo solar", se han hallado muy pocos.
Las algas podrían ayudar a enfriar el planeta
Las algas captan más CO2 atmosférico cuando la concentración de esta molécula en el aire sobrepasa las 500 partes por millón, situación que, según las emisiones actuales, se alcanzará "de sobra" antes de final de siglo, según un estudio del departamento de geología de la Universidad de Oviedo. De este modo, en declaraciones a Europa Press, la coautora, Heather Stoll, ha explicado que estas plantas podrían "ayudar a suavizar el aumento de este gas de efecto invernadero".
Además, Stoll ha remarcado que otra de las conclusiones de la investigación, que se publicará este jueves en la revista Nature, es que una disminución del CO2 atmosférico fue el responsable del enfriamiento repentino del planeta hace entre siete y cinco millones de años. Por lo que, en última instancia, una mayor captura de dióxido de carbono por parte de las algas, podría contribuir al enfriamiento de la Tierra en un futuro cercano.
El proyecto, financiado por el Consejo de Investigación Europeo (European Research Council), ha descubierto que la capa de carbonato cálcico que recubre un tipo de microalgas modifica su composición en función de si el carbono que la planta utiliza para su crecimiento es mayoritariamente el CO2, a través de la fotosíntesis, o no.
Así, mediante el estudio de los fósiles de conchas que se han ido depositando en el fondo marino y que una vez pertenecieron a algas vivas, se ha podido estudiar de qué manera ha podido influir las fluctuaciones de dióxido de carbono en los últimos 60 millones de años, y, los resultados aclaran tanto la adaptación de las algas a distintas concentraciones de CO2, como el historial de cambios en el CO2 atmosférico.