{"id":4997,"date":"2014-02-03T15:08:04","date_gmt":"2014-02-03T18:08:04","guid":{"rendered":"http:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/de-halos-y-misterios-en-el-cielo\/"},"modified":"2014-02-03T15:08:04","modified_gmt":"2014-02-03T18:08:04","slug":"de-halos-y-misterios-en-el-cielo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/de-halos-y-misterios-en-el-cielo\/","title":{"rendered":"De halos y misterios en el cielo"},"content":{"rendered":"<p><strong>&nbsp;Por Alberto Anunziato<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-4996\" style=\"width: 424px; height: 307px\" src=\"http:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/fenomenos_sombraniebla.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"280\" width=\"624\" height=\"468\" \/><\/p>\n<p>Estos fen&oacute;menos son una oportunidad para renovar la fascinaci&oacute;n por la naturaleza, tan relegada en nuestra civilizaci&oacute;n urbana dominada por la esterilidad de la mera explicaci&oacute;n cient&iacute;fica.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>El s&aacute;bado 25 de enero en Paran&aacute; y otras ciudades cercanas el sol apareci&oacute; rodeado de un hermoso c&iacute;rculo p&aacute;lido cuyos bordes se te&ntilde;&iacute;an con los colores del arco iris. Los medios cubrieron la noticia e informaron que no se trataba de un fen&oacute;meno extra&ntilde;o sino de un evento meteorol&oacute;gico conocido, llamado halo solar (o m&aacute;s apropiadamente corona) que se forma cuando la luz del sol se refracta a trav&eacute;s de los cristales hexagonales de hielo-conocidos como &ldquo;polvo de diamante&rdquo;-contenidos en formaciones de nubes llamadas cirros, que se encuentran delante del sol y a una altura entre 5 y 10 kil&oacute;metros. Ciertamente, no es un fen&oacute;meno extra&ntilde;o sino perfectamente conocido, pero tampoco es un fen&oacute;meno tan com&uacute;n, porque necesita las condiciones antes mencionadas para que se produzca. Son fen&oacute;menos que se dan con m&aacute;s frecuencia en los climas fr&iacute;os. Mucho m&aacute;s comunes son los halos lunares, que se relacionan en la sabidur&iacute;a popular con la proximidad de la lluvia, lo que no es incorrecto, aunque es m&aacute;s bien indicador de probabilidad de lluvia. Los marineros sol&iacute;an decir: &ldquo;Halo en la luna al atardecer, viento y lluvia a la medianoche&rdquo;.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>El g&eacute;nero halo comprende una serie de fen&oacute;menos meteorol&oacute;gicos poco frecuentes y muy interesantes en cuanto a su relaci&oacute;n con la historia del hombre. Pensemos, si no, en las aureolas que coronan las cabezas de los santos en las pinturas antiguas, como el halo rodea al sol, cuyo origen son las representaciones egipcios del dios solar Ra.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Otra especie de halo es el llamado parhelio, cuando a cada costado del halo y a la misma altura del sol aparecen dos manchas brillantes que semejan otros 2 soles (o a veces uno solo).<br \/>En la antigua Roma conoc&iacute;an la rareza relativa de estos fen&oacute;menos atmosf&eacute;ricos, que alteraban la normalidad con que cumpl&iacute;a su recorrido el sol, y los consideraban un prodigio con el cual los dioses hac&iacute;an saber su disgusto por la marcha de la vida p&uacute;blica y la necesidad de una expiaci&oacute;n. Se conservan los registros de halos y parhelios en los que aparecen mencionados junto con el nacimiento de un hermafrodita o la ca&iacute;da de un meteorito. Los fil&oacute;sofos, sin embargo, conoc&iacute;an que se trataba de un fen&oacute;meno de refracci&oacute;n de la luz similar al arco iris.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Y de un parhelio al menos se sabe que cambi&oacute; el curso de la historia, en la llamada &ldquo;Guerra de las Rosas&rdquo; entre las casas reales inglesas de Tudor y York. Los atemorizados soldados del rey Eduardo IV vieron 3 soles en el cielo y el rey los areng&oacute; diciendo que representaban a &eacute;l y sus dos hermanos, lo que llev&oacute; a ganar la batalla y a que el rey incorporara el sol a su escudo. Shakespeare recoge el episodio en la tercera parte de &ldquo;Enrique VI&rdquo;: &ldquo;Tres espl&eacute;ndidos soles, cada uno un sol perfecto (&hellip;) El cielo quiere se&ntilde;alar con ello un acontecimiento (&#8230;) Creo que ese prodigio nos llama al campo de batalla a fin de que nosotros, los hijos del bravo Plantagenet, cada uno de los cuales brilla aisladamente ya por nuestras haza&ntilde;as unamos nuestras luces&rdquo;. Hoy, cada vez que se ve un parhelio aparece un visionario que cree ver 2 ovnis alrededor del sol.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Estos fen&oacute;menos son una gran oportunidad para renovar nuestra fascinaci&oacute;n por la naturaleza, tan relegada en nuestra civilizaci&oacute;n urbana dominada por la esterilidad de la mera explicaci&oacute;n cient&iacute;fica. No son fen&oacute;menos inexplicables, claro que no, pero son fen&oacute;menos incre&iacute;blemente hermosos y &uacute;nicos para el corto espacio de nuestras vidas. Pueden transformarnos, piensen en la perplejidad con que los miran los ni&ntilde;os. Sin dudas, una gran oportunidad para que empiecen a amar el conocimiento cient&iacute;fico, pero tambi&eacute;n para que comprendan la belleza del instante y del recuerdo. Y pueden generar reflexiones sobre nuestra condici&oacute;n humana. Si no me creen, aqu&iacute; est&aacute; el ejemplo de uno de los m&aacute;s grandes escritores de la literatura inglesa, Thomas de Quincey.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><!--nextpage--><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>En su obra La aparici&oacute;n del Brocken (1845) narra sus experiencias personales con una forma m&aacute;s complicada de halo, llamado precisamente &ldquo;espectro de Brocken&rdquo; por la monta&ntilde;a alemana en la que fue por primera vez observado. Se necesitan temperaturas bajas en alta monta&ntilde;a, tener el sol cerca del horizonte y a espaldas del observador, y al frente de &eacute;ste una zona de neblina baja en la que su figura se refleja amplificada monstruosamente. Esto cuenta de su visita al Brocken: &ldquo;Es una aparici&oacute;n solitaria en el sentido de que ama la soledad, por lo dem&aacute;s siempre es solitario en sus manifestaciones personales y se afirma que, en d&iacute;as propicios, ha revelado fuerzas suficientes como para alarmar a quienes lo insultaban (&#8230;) Te convences de que la aparici&oacute;n no es sino tu reflejo y, al confesarle tus m&aacute;s secretos sentimientos, conviertes al fantasma en un oscuro espejo simb&oacute;lico que refleja a la luz del d&iacute;a lo que otra manera quedar&iacute;a oculto para siempre&rdquo;. Un contempor&aacute;neo de De Quincey, William Coleridge, peregrin&oacute; al Brocken pero no pudo observar el halo-sombra, pero en otra ocasi&oacute;n pudo observar un fen&oacute;meno a&uacute;n m&aacute;s raro llamado &ldquo;gloria&rdquo; o &ldquo;c&iacute;rculos de Ulloa&rdquo; (por el explorador espa&ntilde;ol que los registr&oacute; por primera vez): a la sombra del observador se le suma un arco iris cerrado alrededor de su cabeza. La misma meditaci&oacute;n que su amigo De Quincey lo llev&oacute; a la noci&oacute;n de nuestro &ldquo;doble oscuro&rdquo;, que encarna lo que no queremos reconocer de nuestra personalidad-una idea que desarroll&oacute; por extenso Carl Jung, noci&oacute;n que aparece en uno de sus poemas: &ldquo;El le&ntilde;ador que camina hacia occidente te divisa en el valle: llevas una aureola en torno a la cabeza, te deslizas sin pasos. Eres la sombra que idolatra por sus reflejos de oro haciendo (sin saberlo) aquello que persigue&rdquo;.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Como ver&aacute;n, los fen&oacute;menos &oacute;pticos pueden ense&ntilde;arnos mucho sobre nosotros mismos. Al final de cuenta, pueden ser fen&oacute;menos extra&ntilde;os.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Alberto Anunziato, Dto. de Meteoros, Cometas y Meteoritos &#8211; AEA<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><strong>&nbsp;Por Alberto Anunziato<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-4996\" style=\"width: 424px; height: 307px\" src=\"http:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/fenomenos_sombraniebla.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"280\" width=\"624\" height=\"468\" \/><\/p>\n<p>Estos fen&oacute;menos son una oportunidad para renovar la fascinaci&oacute;n por la naturaleza, tan relegada en nuestra civilizaci&oacute;n urbana dominada por la esterilidad de la mera explicaci&oacute;n cient&iacute;fica.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>El s&aacute;bado 25 de enero en Paran&aacute; y otras ciudades cercanas el sol apareci&oacute; rodeado de un hermoso c&iacute;rculo p&aacute;lido cuyos bordes se te&ntilde;&iacute;an con los colores del arco iris. Los medios cubrieron la noticia e informaron que no se trataba de un fen&oacute;meno extra&ntilde;o sino de un evento meteorol&oacute;gico conocido, llamado halo solar (o m&aacute;s apropiadamente corona) que se forma cuando la luz del sol se refracta a trav&eacute;s de los cristales hexagonales de hielo-conocidos como &ldquo;polvo de diamante&rdquo;-contenidos en formaciones de nubes llamadas cirros, que se encuentran delante del sol y a una altura entre 5 y 10 kil&oacute;metros. Ciertamente, no es un fen&oacute;meno extra&ntilde;o sino perfectamente conocido, pero tampoco es un fen&oacute;meno tan com&uacute;n, porque necesita las condiciones antes mencionadas para que se produzca. Son fen&oacute;menos que se dan con m&aacute;s frecuencia en los climas fr&iacute;os. Mucho m&aacute;s comunes son los halos lunares, que se relacionan en la sabidur&iacute;a popular con la proximidad de la lluvia, lo que no es incorrecto, aunque es m&aacute;s bien indicador de probabilidad de lluvia. 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