{"id":4856,"date":"2013-10-21T15:03:17","date_gmt":"2013-10-21T18:03:17","guid":{"rendered":"http:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/erupciones-volcnicas-y-organismos-extraterrestres\/"},"modified":"2013-10-21T15:03:17","modified_gmt":"2013-10-21T18:03:17","slug":"erupciones-volcnicas-y-organismos-extraterrestres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/erupciones-volcnicas-y-organismos-extraterrestres\/","title":{"rendered":"Erupciones volc\u00e1nicas y organismos extraterrestres"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-4854\" style=\"width: 460px\" src=\"http:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/volcan-2--644x362.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"248\" width=\"451\" height=\"254\" \/><\/p>\n<p align=\"justify\">Investigadores descubren c&oacute;mo una megaerupci&oacute;n sucedida hace 25.000 a&ntilde;os consigui&oacute; enviar microorganismos hasta 850 km de distancia, un nuevo mecanismo de diseminaci&oacute;n de la vida en la Tierra.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Hace apenas unos d&iacute;as, un grupo de investigadores brit&aacute;nicos, de la Universidad de Sheffield, aseguraban estar plenamente convencidos de haber encontrado organismos de origen extraterrestre en nuestra atm&oacute;sfera, a 27 km. de altura. Milton Wainwright, director de la investigaci&oacute;n, afirmaba entonces que &ldquo;la mayor&iacute;a de las personas sostendr&aacute; que estas part&iacute;culas biol&oacute;gicas deben, por fuerza, haberse desplazado a la estratosfera desde la Tierra, pero es sabido que una part&iacute;cula del tama&ntilde;o de las que hemos encontrado no puede elevarse desde la Tierra hasta alturas, por ejemplo, de 27 km. La &uacute;nica excepci&oacute;n podr&iacute;a deberse a una violenta erupci&oacute;n volc&aacute;nica (que empujara a esas part&iacute;culas hacia arriba), pero nada de eso ha sucedido durante los tres a&ntilde;os en que hemos estado recogiendo muestras&rdquo;.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Ahora, un equipo de la Universidad Victoria, en Nueva Zelanda, acaba de revelar c&oacute;mo una erupci&oacute;n explosiva sucedida hace 25.000 a&ntilde;os consigui&oacute; enviar microorganismos hasta 850 km. de distancia, un hecho que revela la existencia de un nuevo mecanismo de diseminaci&oacute;n y evoluci&oacute;n de la vida en la Tierra. El estudio acaba de publicarse en la revista Geology.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>&nbsp;<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-4855\" style=\"width: 440px; height: 284px\" src=\"http:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/volcan-4--478x320.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"256\" width=\"431\" height=\"288\" \/><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Mapa de la isla norte de Nueva Zelanda con la antigua ubicaci&oacute;n del lago Huka, donde se produjo la erupci&oacute;n de Oruanui, y la posici&oacute;n actual de la caldera del volc&aacute;n Taupo. La l&iacute;nea punteada marca el alcance de los materiales arrojados por la erupci&oacute;n con un tama&ntilde;o mayor de 10 cent&iacute;metros.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>En la d&eacute;cada de 1970, el vulcan&oacute;logo Steve Self encontr&oacute; unos curiosos restos microsc&oacute;picos en los dep&oacute;sitos de una erupci&oacute;n acaecida en la isla norte de Nueva Zelanda hace 25.400 a&ntilde;os. Se trataba de fragmentos de diatomeas, un tipo de algas unicelulares que se encierran en una fina c&aacute;psula de cristal de s&iacute;lice y que a menudo se encuentran como microf&oacute;siles en rocas antiguas. A lo largo de los a&ntilde;os, la observaci&oacute;n de Self corri&oacute; de boca en boca entre los ge&oacute;logos, casi como un rumor, hasta llegar a Alexa Van Eaton, una estudiante de doctorado en el laboratorio de Colin Wilson, profesor de la Universidad Victoria en Wellington (Nueva Zelanda).<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Para Van Eaton, aquella observaci&oacute;n nunca corroborada de que los volcanes podr&iacute;an dispersar microorganismos a enormes distancias durante las erupciones abr&iacute;a un jugoso campo de investigaci&oacute;n para su tesis doctoral. &ldquo;Coincid&iacute;a que ten&iacute;amos a Margaret Harper, una experta mundial en las diatomeas de Nueva Zelanda, as&iacute; que era un conjunto de circunstancias afortunadas&rdquo;, relata la investigadora.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>La capacidad de los microorganismos de volar con el viento a lugares lejanoses algo ya conocido. &ldquo;Hay muchos ejemplos&rdquo;, se&ntilde;ala Van Eaton. &ldquo;Uno de los primeros fue documentado a mediados del siglo XIX por Charles Darwin, quien encontr&oacute; diatomeas de agua dulce pegadas a las velas del HMS Beagle en el oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico, y concluy&oacute; que llegaban all&iacute; con la brisa&rdquo;. El pasado a&ntilde;o, investigadores de EE.UU. probaron que las corrientes de aire a trav&eacute;s del Pac&iacute;fico transportan miles de especies de bacterias desde Asia hasta Norteam&eacute;rica, demostrando as&iacute; que la dispersi&oacute;n del llamado aeroplancton alcanza proporciones intercontinentales. Con todos estos datos en la mano, Van Eaton se plante&oacute; buscar posibles restos f&oacute;siles en dep&oacute;sitos volc&aacute;nicos a gran distancia de la fuente original.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>La supererupci&oacute;n del Taupo<br \/>Para ello eligi&oacute; el mismo evento investigado por Self, la supererupci&oacute;n de Oruanui del volc&aacute;n Taupo. La elecci&oacute;n no es casual: esta erupci&oacute;n explosiva, la mayor ocurrida en el planeta en los &uacute;ltimos 70.000 a&ntilde;os, fue de las llamadas h&uacute;medas, ya que se produjo bajo las aguas del lago Huka. Como consecuencia, los expertos estiman que el Taupo inyect&oacute; una gran cantidad de material volc&aacute;nico mezclado con agua y plancton hasta la estratosfera, a una altura de 30 kil&oacute;metros. Curiosamente, el mismo rango de distancias en las que Wainwright encontr&oacute; sus supuestos &ldquo;organismos extraterrestres&rdquo;.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Van Eaton y su equipo recogieron 22 muestras de dep&oacute;sitos de la explosi&oacute;n del volc&aacute;n en 11 localizaciones diferentes, hasta una distancia de 850 kil&oacute;metros en islas pr&oacute;ximas. Y tras el an&aacute;lisis, lograron identificar m&aacute;s de 300 restos de valvas de diatomeas de agua dulce en cada muestra, concluyendo que la erupci&oacute;n dispers&oacute; un volumen aproximado de 600 millones de metros c&uacute;bicos de estas algas, similar a la cantidad de magma arrojada por el monte Santa Helena en 1980. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Para verificar sus resultados, tomaron muestras de estratos por encima y por debajo del de la erupci&oacute;n y comprobaron que las especies de diatomeas eran diferentes, pero que las del material eruptivo coincid&iacute;an con las encontradas en los dep&oacute;sitos volc&aacute;nicos del propio lago. Adem&aacute;s, en los sedimentos distantes encontraron una especie, Cyclostephanos novaezeelandiae, que es end&eacute;mica en la isla norte de Nueva Zelanda.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>&ldquo;Hasta donde sabemos, es el primer estudio que vincula de forma convincente la dispersi&oacute;n de microbios con una erupci&oacute;n volc&aacute;nica&rdquo;, concluye Van Eaton. Pero para que su trabajo tenga un inter&eacute;s biol&oacute;gico adem&aacute;s del geol&oacute;gico, la investigadora es consciente de que ser&iacute;a necesario demostrar que las diatomeas pueden sobrevivir a estos viajes volc&aacute;nicos, algo dif&iacute;cil de probar. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>&ldquo;Calor extremo en la erupci&oacute;n, luego fr&iacute;o extremo en las capas altas de la atm&oacute;sfera, desecaci&oacute;n y exposici&oacute;n a radiaci&oacute;n ultravioleta&hellip; Todo esto ser&iacute;a bastante desagradable para la mayor&iacute;a de las diatomeas&rdquo;, reflexiona. &ldquo;Alguna podr&iacute;a sobrevivir, y &iquest;cu&aacute;ntos pioneros necesitas para una nueva colonia? A&uacute;n as&iacute;, es m&aacute;s probable que las c&eacute;lulas latentes de las diatomeas u otros microbios asociados, como bacterias dentro de las envolturas, pudieran sobrevivir en n&uacute;mero suficiente&rdquo;.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Vida extrema<br \/>Las implicaciones del estudio van m&aacute;s all&aacute; si se tiene en cuenta que existen microbios llamados term&oacute;filos extremos capaces de crecer en entornos volc&aacute;nicos, por lo que la dispersi&oacute;n a trav&eacute;s de todo tipo de erupciones, no solamente las h&uacute;medas, podr&iacute;a haber desempe&ntilde;ado un papel importante en la diseminaci&oacute;n y posterior evoluci&oacute;n de la vida en la Tierra temprana. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>&ldquo;Por qu&eacute; no&rdquo;, especula Van Eaton. &ldquo;Podr&iacute;a ocurrir en cualquier ambiente volc&aacute;nico&rdquo;. Es m&aacute;s: ciertas teor&iacute;as apuntan que la vida en la Tierra podr&iacute;a haber nacido en las fumarolas hidrotermales oce&aacute;nicas. &ldquo;En este caso el mecanismo primordial de dispersi&oacute;n ser&iacute;an las corrientes marinas&rdquo;, razona la ge&oacute;loga. &ldquo;Pero las erupciones pueden haber contribuido en cierto grado; es una idea interesante&rdquo;.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Desde el punto de vista de los vulcan&oacute;logos, el trabajo servir&aacute; como modelo para reconstruir otras erupciones hist&oacute;ricas mediante el estudio de esta firma biol&oacute;gica que permite identificar la procedencia de los dep&oacute;sitos. Mientras, Van Eaton explora ahora antiguas erupciones en la cordillera norteamericana de Cascadey en Alaska en busca de nuevos microf&oacute;siles, al tiempo que sus colaboradores del Instituto Tecnol&oacute;gico de Georgia analizan los fragmentos de diatomeas de Nueva Zelanda a la caza de posibles restos de bacterias. &ldquo;Qui&eacute;n sabe qu&eacute; m&aacute;s puede aparecer&rdquo;, aventura.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Fuente: ABC<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-4854\" style=\"width: 460px\" src=\"http:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/volcan-2--644x362.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"248\" width=\"451\" height=\"254\" \/><\/p>\n<p align=\"justify\">Investigadores descubren c&oacute;mo una megaerupci&oacute;n sucedida hace 25.000 a&ntilde;os consigui&oacute; enviar microorganismos hasta 850 km de distancia, un nuevo mecanismo de diseminaci&oacute;n de la vida en la Tierra.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Hace apenas unos d&iacute;as, un grupo de investigadores brit&aacute;nicos, de la Universidad de Sheffield, aseguraban estar plenamente convencidos de haber encontrado organismos de origen extraterrestre en nuestra atm&oacute;sfera, a 27 km. de altura. 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La &uacute;nica excepci&oacute;n podr&iacute;a deberse a una violenta erupci&oacute;n volc&aacute;nica (que empujara a esas part&iacute;culas hacia arriba), pero nada de eso ha sucedido durante los tres a&ntilde;os en que hemos estado recogiendo muestras&rdquo;.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Ahora, un equipo de la Universidad Victoria, en Nueva Zelanda, acaba de revelar c&oacute;mo una erupci&oacute;n explosiva sucedida hace 25.000 a&ntilde;os consigui&oacute; enviar microorganismos hasta 850 km. de distancia, un hecho que revela la existencia de un nuevo mecanismo de diseminaci&oacute;n y evoluci&oacute;n de la vida en la Tierra. 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