{"id":4541,"date":"2012-11-22T15:07:18","date_gmt":"2012-11-22T18:07:18","guid":{"rendered":"http:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/el-mesn-de-fierro-meteorito-chaco-campo-del-cielo-argentina\/"},"modified":"2019-03-12T19:30:43","modified_gmt":"2019-03-12T22:30:43","slug":"el-mesn-de-fierro-meteorito-chaco-campo-del-cielo-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/el-mesn-de-fierro-meteorito-chaco-campo-del-cielo-argentina\/","title":{"rendered":"El Mes\u00f3n de Fierro &#8211; Meteorito Chaco, Campo del Cielo, Argentina"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00a0Por Oscar Alfredo Turone<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-4539\" style=\"width: 430px; height: 302px;\" src=\"http:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/meteoros_4059-gancedo-meteorito-el-chaco.jpg\" alt=\"\" width=\"430\" height=\"302\" \/><\/p>\n<p>El Gran Meteorito Chaco de 37 toneladas, el segundo m\u00e1s grande del mundo<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>El territorio del Chaco impuso duros tributos a quienes lo conquistaron.\u00a0 Tierra de montes impenetrables, de esteros, fieras y abor\u00edgenes brav\u00edos, no se rindi\u00f3 f\u00e1cilmente a los espa\u00f1oles y posteriores inmigrantes europeos.\u00a0\u00a0 El lugar impuso a la llegada de los blancos, la potencia de una naturaleza ind\u00f3mita que jaque\u00f3 siempre a los desconocidos y protegi\u00f3 a sus due\u00f1os: los indios.\u00a0 Tierra de los Guaycur\u00faes\u00a0 la bautizaron algunos conquistadores.\u00a0 Provincia de los Payagu\u00e1s, fue denominada por otros; Gran Chaco Gualamba terminaron por llamar los espa\u00f1oles a esa inmensa y misteriosa regi\u00f3n.\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>El primer europeo que la pis\u00f3 fue Alejo Garc\u00eda, n\u00e1ufrago de una de las naves de Sol\u00eds que, en 1526 inaugur\u00f3, posiblemente a su pesar, la extensa lista de los que peregrinaron por la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>El Chaco fue tierra de expediciones.\u00a0 Centenares de conquistadores, al frente de una tropa dura como las privaciones que soportaron, lo transitaron en todas las direcciones, buscando las nunca halladas Sierras de la Plata, intentando comunicarse con las tierras del Inca o, simplemente, haciendo la guerra al indio para quedarse con sus tierras.\u00a0 Entre 1671 y 1810 Asunci\u00f3n del Paraguay fue punto de partida hacia el Gran Chaco de 77 expediciones.\u00a0 Otras salieron de las actuales ciudades de Corrientes, Tucum\u00e1n, Santa Fe y Santiago del Estero.\u00a0 Muchos de sus integrantes jam\u00e1s regresaron: quedaron tendidos, atravesados por las flechas de los ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>Fue gran sorpresa para los primeros sacerdotes de las Misiones Jesu\u00edticas comprobar que en algunas culturas de la Am\u00e9rica india exist\u00edan mitos similares a los del b\u00edblico Diluvio Universal.\u00a0 Los abor\u00edgenes guaran\u00edes recuerdan a\u00fan la denominada Hecatombe del Agua,\u00a0 llamada Ipor\u00fa, de la que pocos hombres y animales se hab\u00edan salvado, ubic\u00e1ndose en la copa de un \u00e1rbol de gran porte.\u00a0 Seg\u00fan los indios quechuas, exist\u00eda un cerro que crec\u00eda a medida que las aguas sub\u00edan y en el cual se refugiaron hombres y animales.<\/p>\n<p>Entre las culturas primitivas del Chaco, en cambio, la destrucci\u00f3n de la Humanidad se habr\u00eda producido mediante un fuego devastador.\u00a0 El misionero jesuita Guevara registr\u00f3 el mito mocov\u00ed de la ca\u00edda del Sol:\u00a0 \u201cEntonces fue como por todas partes corrieron inundaciones de fuego y llamas que todo lo abrazaron y consumieron: \u00e1rboles, plantas, animales y hombres.\u00a0 Poca gente mocov\u00ed, por repararse de los incendios, se abismaron en r\u00edos y lagunas, y se convirtieron en caimanes y capiguar\u00e1s.\u00a0 Dos de ellos, marido y mujer, buscaron asilo en un alt\u00edsimo \u00e1rbol desde donde miraron correr r\u00edos de fuego que inundaban la superficie de la Tierra; pero impensadamente se arrebat\u00f3 para arriba una llamarada que les chamusc\u00f3 la cara y los convirti\u00f3 en monos, de los cuales tuvo principio la especie de estos rid\u00edculos animales\u201d.<\/p>\n<p>Pero para imaginar la grandiosidad de lo ocurrido en Campo del Cielo, hay que pensar en moles de gran volumen que cayeron acompa\u00f1adas de miles de fragmentos menores, todo en estado incandescente.\u00a0 Pudo haber ocurrido en minutos y tras el estr\u00e9pito, el fragor de los bosques incendiados.\u00a0 As\u00ed lo indican los restos carbonizados encontrados al buscar debajo de los meteoritos.\u00a0 Pocas veces el hombre habr\u00e1 sentido m\u00e1s cerca la inminencia del fin del mundo, del Apocalipsis.<\/p>\n<p>La estudiosa Elena Lozano obtuvo de un informante de la tribu vilela la memoria de un fuego grande que quem\u00f3 todo: \u201c\u00e1rboles, p\u00e1jaros, todo.\u00a0 Una pareja cav\u00f3 un pozo donde, con la dem\u00e1s gente se protegieron del estrago.\u00a0 Al concluir el fuego grande, el patriarca recomend\u00f3 a los que sal\u00edan que no miraran el suelo quemado.\u00a0 Pero una muchacha lo hizo y se convirti\u00f3 en guasuncho, otra se convirti\u00f3 en nutria y se fue a la laguna.\u00a0 Un viejo se hizo yacar\u00e9 y una vieja gorda, loro.\u00a0 El patriarca y su compa\u00f1era, que cerraron los ojos al salir, procrearon dos hijos, var\u00f3n y mujer, a los que autorizaron la uni\u00f3n conyugal para que haya gente otra vez\u201d.<\/p>\n<p>El investigador chaque\u00f1o Jos\u00e9 Miranda Borelli, recogi\u00f3 versiones semejantes entre informantes de las tribus tobas y matacas; todas con la narraci\u00f3n del holocausto y el refugio en la cueva del escarabajo.<\/p>\n<p>Los primeros espa\u00f1oles\u00a0 que llegaron a Campo del Cielo escucharon estos relatos a los meleros (buscadores de miel silvestre), adem\u00e1s comprobaron, en peque\u00f1as batallas con los abor\u00edgenes, que ellos remataban sus lanzas y flechas con trozos de metal.\u00a0 Dado que las rocas m\u00e1s cercanas estaban a m\u00e1s de 500 kil\u00f3metros de la regi\u00f3n y que los naturales desconoc\u00edan las t\u00e9cnicas metal\u00fargicas, el metal deb\u00eda ser fruto de alguna raz\u00f3n desconocida.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>\u00a0<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-4540\" style=\"width: 443px; height: 364px;\" src=\"http:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/meteoros_mapa.jpg\" alt=\"\" width=\"443\" height=\"364\" \/><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica de Campo del Cielo en la Provincia de Chaco<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Estos enigmas motivaron a Gonzalo de Abreu, gobernador del Tucum\u00e1n, a organizar en 1576 una expedici\u00f3n desde el r\u00edo Salado hacia el levante en busca de una supuesta mina de hierro sin explotar.\u00a0 Comision\u00f3 entonces al capit\u00e1n Hern\u00e1n Mex\u00eda de Mirabal, quien entre Julio y Agosto de ese a\u00f1o, al atravesar la planicie de Otumpa vio un pe\u00f1\u00f3n de hierro que afloraba de la superficie como un raro monumento.\u00a0\u00a0 En sus alrededores recogi\u00f3 muestras que luego fueron analizadas por herreros.<\/p>\n<p>El sacerdote jesuita Mart\u00edn Dobrizhoffer, en su Cr\u00f3nica Misional, cuenta que escuch\u00f3 en Santiago del Estero (antes de 1767) la versi\u00f3n de que \u201ca ochenta leguas de la ciudad, hacia el Chaco, existe en alguna parte una mesa o un tronco de \u00e1rbol que semeja al hierro, pero que bajo el resplandor del Sol reluce como plata\u201d.<\/p>\n<p>En 1774 el militar espa\u00f1ol Bartolom\u00e9 Francisco Maguna, al frente de una guarnici\u00f3n de soldados y civiles,\u00a0 se moviliz\u00f3 desde Santiago del Estero, y lleg\u00f3 hasta Campo del Cielo.\u00a0 All\u00ed encontr\u00f3 una gran barra o planch\u00f3n al que denomin\u00f3 Mes\u00f3n de Fierro, debido a su caprichosa forma.\u00a0 Calcul\u00f3 que pesaba unas 25 toneladas.\u00a0 Dos a\u00f1os despu\u00e9s repiti\u00f3 la expedici\u00f3n y los fragmentos extra\u00eddos fueron analizados en Santiago del Estero, Lima y Madrid.<\/p>\n<p>Luego de Maguna, en 1779, lleg\u00f3 hasta el lugar Francisco de Ibarra.\u00a0 Melchor Miguel Costas, miembro de esa expedici\u00f3n, tom\u00f3 las medidas de la masa: ten\u00eda 3,52 metros de largo, 1,85 de ancho y 1,19 de altura.<\/p>\n<p>En 1783 se efectu\u00f3 por orden del rey Carlos III de Espa\u00f1a la expedici\u00f3n del capit\u00e1n de fragata Miguel Rub\u00edn de Celis.\u00a0\u00a0 Su objetivo fue precisar si el Mes\u00f3n de Fierro era la parte superior de una monta\u00f1a de hierro enterrada o, simplemente, se trataba de una piedra aislada.<\/p>\n<p><!--nextpage--><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>La tropa, compuesta por 200 soldados y 500 reses, parti\u00f3 de Santiago del Estero el 15 de enero.\u00a0 Al frente, 20 hombres eran los encargados de detectar las aguadas que aprovisionar\u00edan de agua a los expedicionarios, detr\u00e1s de ellos iban los \u201cgastadores\u201d, un grupo de 50 hacheros que se encargaba de \u201cabrir el monte\u201d para permitir el paso de las carretas y el resto de la tropa.<\/p>\n<p>Luego de un sinn\u00famero de inconvenientes, la noche del 15 de febrero, los encontr\u00f3 a todos reunidos alrededor de \u201cla mina\u201d, situada a unas seis leguas del Pozo de Otumpa.<\/p>\n<p>El d\u00eda 16 Rub\u00edn de Celis comenz\u00f3 la distribuci\u00f3n de los trabajos, mandando gente a campear, otros a cavar pozos a distancia de sesenta pasos de la mina y otros a cortar troncos para as\u00ed formar un peque\u00f1o fuerte, como tambi\u00e9n las enramadas para el abrigo de la gente.\u00a0 El resto fue destinado a cavar alrededor del fierro y sacar trozos con cinceles y martillos.\u00a0 Esta \u00faltima tarea result\u00f3 ser \u00edmproba, pues 4 hombres no consegu\u00edan sacar m\u00e1s de un kilo y medio de metal por d\u00eda, da\u00f1ando adem\u00e1s todas las herramientas.\u00a0 Las pruebas realizadas con un crisol confirmaron que estaban ante la presencia de hierro en estado casi puro.<\/p>\n<p>Prosiguiendo con la cava se logr\u00f3 hacer un t\u00fanel por debajo del fierro, comprob\u00e1ndose de esta manera que no exist\u00eda una prolongaci\u00f3n subterr\u00e1nea del mismo.\u00a0 Finalmente con la utilizaci\u00f3n de palancas se logr\u00f3 darlo vuelta, cayendo dentro del pozo que se hab\u00eda cavado junto a \u00e9l.\u00a0 Esto dio por tierra con la idea de que se trataba de una mina.<\/p>\n<p>En sus conclusiones Celis expres\u00f3: \u201clo\u00a0 m\u00e1s probable es que haya sido arrojada all\u00ed por alg\u00fan volc\u00e1n de la cordillera.\u00a0 No puede servir sino de confusi\u00f3n a los sabios o de adorno de un gabinete de historia natural, de un gran pr\u00edncipe como el nuestro pues, aunque su conducci\u00f3n sea dif\u00edcil y costos\u00edsima, dista mucho de ser imposible.\u00a0 Como que all\u00ed no me quedaba que hacer y el objeto de mi viaje perfectamente cumplido, dispuse mi regreso, y para ahorrar gastos a su Majestad tambi\u00e9n licenciar la tropa y trabajadores\u201d.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Reconocimiento oficial<\/p>\n<p>La Academia de Ciencias de Par\u00eds, principal instituci\u00f3n cient\u00edfica por esos a\u00f1os, no aceptaba\u00a0 la posibilidad de que pudieran caer piedras del cielo.\u00a0 La tarde del 13 de setiembre de 1768 se produjo la ca\u00edda de una piedra en Luc\u00e9, Francia, que fue presenciada por gran cantidad de gente, recogi\u00e9ndose adem\u00e1s muestras del material.\u00a0 Inmediatamente fueron enviados al lugar algunos miembros de la Academia de Ciencias \u2013 entre los que se encontraba el c\u00e9lebre qu\u00edmico Lavoisier \u2013 quienes concluyeron pese a todo que: \u00a1\u00a1No caen piedras del cielo!!.\u00a0 La hallada, seg\u00fan ellos, \u201chab\u00eda permanecido en ese sitio desde siempre\u2026..y su color negro era debido a que fue alcanzada por un rayo\u201d.\u00a0 En 1768 hubo otra gran lluvia en el suroeste de Francia y la conclusi\u00f3n fue la misma.<\/p>\n<p>En 1794, el prusiano E. Chladni realiza el primer trabajo que explica cient\u00edficamente el fen\u00f3meno.\u00a0 Bas\u00f3 su teor\u00eda en el testimonio de varios testigos presenciales de ca\u00eddas y tambi\u00e9n en la observaci\u00f3n y\u00a0 estudio de varios\u00a0 meteoritos entre ellos el denominado \u201cHierro de Pallas\u201d, encontrado en Rusia, y un fragmento del meteorito de Otumpa, procedente de la zona conocida hoy como Campo del Cielo en el\u00a0 l\u00edmite entre las provincias de Chaco y Santiago del Estero.\u00a0 Dem\u00e1s est\u00e1 decir que la Academia de Ciencias rechaz\u00f3 este trabajo.<\/p>\n<p>Mapa de la zona sobre la cual cay\u00f3 el meteorito de L\u2019Aigle el 26 de Abril de 1803, a las 13 hs.\u00a0 Confeccionado por Jean-Baptiste Biot.\u00a0 (Cortes\u00eda del National Museum of Natural History, Smithsonian Institution).<\/p>\n<p>Finalmente el 26 de Abril de 1803 se produce en la localidad de L\u2019Aigle, Francia, otra fenomenal lluvia que fue presenciada por miles de personas, entre ellas algunos miembros de la Academia.\u00a0 Se recogieron casi cincuenta kilogramos de piedras y los testimonios fueron tan abrumadores que por fin la Academia de Ciencias de Par\u00eds termin\u00f3 reconociendo que \u201cexiste la posibilidad de que puedan caer piedras del cielo\u201d.\u00a0 Puede decirse por lo tanto, que el 26 de Abril de 1803\u00a0 los meteoritos entraron al \u201creino de la ciencia\u201d.<\/p>\n<p>Se reinicia la b\u00fasqueda en Campo del Cielo<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>A partir de este reconocimiento muchos en Buenos Aires se preguntaron: \u00bfno ser\u00e1 un meteorito la masa de hierro de las planicies de Otumpa?.\u00a0 Tal suposici\u00f3n dio motivo, a una nueva expedici\u00f3n a Campo del Cielo, que estuvo a cargo del coronel Diego Bravo de Rueda. El no pudo hallar al Mes\u00f3n de Fierro.\u00a0 Ya hab\u00edan pasado veinte a\u00f1os desde que Rub\u00edn de Celis lo hizo arrojar dentro de un pozo.\u00a0 Los sedimentos lo hab\u00edan cubierto y la vegetaci\u00f3n creci\u00f3 sepult\u00e1ndolo definitivamente.\u00a0 En cambio pudo hallar otra enorme masa de hierro de 900 kg que fue conocida como el meteorito Runa Pocito .\u00a0 Con un fragmento del mismo Esteban de Luca confeccion\u00f3, en el arsenal de Buenos Aires, unas preciadas pistolas de arz\u00f3n.\u00a0 Luego de permanecer durante mucho tiempo en el fuerte de Buenos Aires, el preciado tesoro c\u00f3smico, fue donado al British Museum de Londres.<\/p>\n<p>Con el correr de los a\u00f1os se fueron encontrando en esta zona innumerables piezas de distintos tama\u00f1os, entre las cuales se destaca el meteorito El Toba\u00a0 de m\u00e1s de 4 toneladas, depositado en el Museo Argentino de Ciencias Naturales \u201cBernardino Rivadavia\u201d de la ciudad de Buenos Aires.<\/p>\n<p>El ge\u00f3logo J. N\u00e1gera, en 1923, estudi\u00f3 una serie de depresiones a 15 km al Sur de Gancedo, halladas por Manuel Santill\u00e1n Suarez y concluy\u00f3 que las mismas correspond\u00edan a excavaciones practicadas por los indios de la zona.\u00a0 Los estudios realizados tiempo despu\u00e9s\u00a0 por L. J. Spencer (1933), establecieron que se trataba de cr\u00e1teres provocados por el impacto de meteoritos.<\/p>\n<p>Las investigaciones se reiniciaron en julio de 1961 con los trabajos del Observatorio\u00a0 Geol\u00f3gico de Lamont, de la Universidad de Columbia (U.S.A.), la Direcci\u00f3n Nacional de Geolog\u00eda y Miner\u00eda de la Argentina y el patrocinio de la Fundaci\u00f3n Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, con la finalidad espec\u00edfica de estudiar el fen\u00f3meno sideral.\u00a0 Se efectuaron relevamientos de la zona con mapas geol\u00f3gicos y geomagn\u00e9ticos y, consiguientemente, se reinici\u00f3 la b\u00fasqueda del Mes\u00f3n de Fierro.\u00a0 Las campa\u00f1as de investigaci\u00f3n continuaron hasta 1969.\u00a0 De los estudios efectuados se infiere que la lluvia mete\u00f3ritica se habr\u00eda producido hace unos 5.800 a\u00f1os, en un \u00e1ngulo suave de ca\u00edda y con orientaci\u00f3n noreste. Hasta la fecha se ha verificado en Campo del Cielo la existencia de m\u00e1s de 30 cr\u00e1teres mete\u00f3riticos.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s el hecho m\u00e1s importante haya sido el descubrimiento de un meteorito de tama\u00f1o poco com\u00fan, ubicado en el cr\u00e1ter llamado \u201cRa\u00fal G\u00f3mez\u201d en homenaje al poblador que orient\u00f3 su rastreo.\u00a0 El 8 de Julio de 1980, en presencia de catedr\u00e1ticos, universitarios, periodistas y estudiosos se extrajo un meteorito de 37.200 kg.\u00a0 La mole es la segunda del mundo de origen extraterrestre.\u00a0 Puede ahora ser observada junto a su cr\u00e1ter y es conocida como \u201cMeteorito Chaco\u201d.<\/p>\n<p>Perdido el fragmento principal del meteorito, conocido con el nombre de Mes\u00f3n de Fierro, la provincia de Santiago del Estero estimul\u00f3 la b\u00fasqueda, acordando un premio por ley de 1873, al que volviera a descubrirlo nuevamente.\u00a0 Dicho premio consist\u00eda en dos mil pesos fuertes y diez leguas de tierra fiscal.<\/p>\n<p>Para obtenerlo, y tener derecho a elegir las tierras as\u00ed ganadas, el descubridor deb\u00eda entregar al gobierno de la provincia \u201cuna muestra del fierro y un derrotero exacto que conduzca al punto en que \u00e9l se encuentra\u201d.<\/p>\n<p><!--nextpage--><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Transcurrieron 64 a\u00f1os sin alternativas hasta que un hecho ins\u00f3lito vino a dar notoriedad a esta ley obsoleta.\u00a0 El pa\u00eds se conmovi\u00f3 ante una noticia de caracter\u00edsticas extraordinarias: en Diciembre de 1936 todos los diarios informaron que un ingeniero geof\u00edsico, Juan Baigorri Velar, afirmaba haber inventado un aparato provocador de lluvias a voluntad.\u00a0 El diario La Naci\u00f3n, por ejemplo, en su edici\u00f3n del 27 de Diciembre de ese a\u00f1o, a tres columnas y con fotograf\u00eda, comenta lo ocurrido y dice as\u00ed: \u201c\u00bfC\u00f3mo se logr\u00f3 hacer la lluvia en Santiago?.\u00a0 El Sr. Miatello, que fiscaliz\u00f3 el experimento se declara entusiasmado con las pruebas del Sr. Baigorri Velar.\u00a0 \u00bfLluvia artificial?\u2026. \u00bfY por qu\u00e9 no?\u00a0 Nuestro corresponsal en Santiago del Estero lo ha dicho: con la constancia del milimetraje ca\u00eddo y de la duraci\u00f3n de la precipitaci\u00f3n.\u00a0 De regreso a \u00e9sta el Ing. Hugo Miatello, jefe de Fomento Rural del F.C.C. Argentino, que ha acompa\u00f1ado control\u00e1ndolo en sus experimentos al geof\u00edsico de la lluvia Juan Baigorri Velar, nos dice de los mil\u00edmetros ca\u00eddos en la capital santiague\u00f1a, y varios otros pueblos, interrumpiendo los bailes de Nochebuena.\u00a0 Fue una demostraci\u00f3n espectacular, despu\u00e9s de los ensayos hechos en la campa\u00f1a, para convencer a la capital de la provincia donde el propio gobernador era el primero de los incr\u00e9dulos.\u00a0 \u00a1Es que parece magia!\u00a0 Los\u00a0 ingleses, sin embargo, se preocupan por el fen\u00f3meno.\u00a0 Del diario The Times han solicitado entrevistar al geof\u00edsico Baigorri Velar\u201d.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Y m\u00e1s adelante, sigue el comentario period\u00edstico:\u00a0 \u201cAnte todo \u00bfqui\u00e9n es Baigorri Velar?\u00a0 Oigamos al Ing. Miatello: es argentino, hijo del coronel Baigorri, el gran amigo del general Roca.\u00a0 Termin\u00f3 sus estudios de geof\u00edsica en la Universidad de Mil\u00e1n y viaj\u00f3 por Europa, Africa, Asia y los Estados Unidos, actuando como t\u00e9cnico en petr\u00f3leo\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEntre nosotros \u2013 prosigue el ingeniero Miatello \u2013 descubri\u00f3 el Mes\u00f3n de Fierro, famoso meteorito ca\u00eddo en el l\u00edmite entre el Chaco Austral y el Chaco Santiague\u00f1o.\u00a0 Este meteorito define la l\u00ednea lim\u00edtrofe, pero no fue hallado hasta los trabajos del Sr. Baigorri Velar, que lo localiz\u00f3 mediante sus aparatos de geof\u00edsica que\u00a0 miden el potencial el\u00e9ctrico y\u00a0 determinan las condiciones electromagn\u00e9ticas de la tierra\u201d.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Efectivamente este geof\u00edsico, que como vemos tuvo destacada actividad en aquella provincia, se present\u00f3 ante el gobernador, Dr. P\u00edo Montenegro, a fines de 1937 denunci\u00e1ndole haber descubierto el Mes\u00f3n de Fierro y reclamando por primera vez desde 1873 que se le acordara el premio instituido por la ley que comento, produciendo \u00e9sto encontrados comentarios en el gobierno y en la prensa local.\u00a0 Lo cierto es que en esos d\u00edas la legislatura provincial, en apresurada sesi\u00f3n,\u00a0 dict\u00f3 la ley N\u00ba 1455 promulgada el 17 de Diciembre de 1937, cuyo art\u00edculo 1\u00ba dice:\u00a0 \u201cDer\u00f3gase la ley de fecha 30 de Enero de 1873 que acordaba un premio al que descubriese el Mes\u00f3n de Fierro, existente en el Chaco.\u00a0 Art. 2\u00ba Comun\u00edquese al Poder Ejecutivo, etc\u201d.<\/p>\n<p>Interrogado el Ing. Baigorri Velar expres\u00f3: \u201cque como se le neg\u00f3 el premio que le correspond\u00eda por su descubrimiento del meteorito famoso, volvi\u00f3 al sitio donde lo descubri\u00f3 anterrado debajo de un \u00e1rbol y luego de haber extendido encima una capa de un material aislante que impide su b\u00fasqueda con aparatos creados para tal fin, lo volvi\u00f3 a cubrir con tierra\u201d, agregando, \u201ctodav\u00eda ahora sabr\u00eda el lugar donde se encuentra el tan buscado y codiciado meteorito\u2026..\u201d<\/p>\n<p>Ram\u00f3n Tissera, historiador de la provincia del Chaco dice: \u201cEl Mes\u00f3n de Fierro se esfum\u00f3 como un espejismo para el inter\u00e9s utilitario que hab\u00eda encandilado y pas\u00f3 a representar, en definitiva, hasta nuestros d\u00edas, un motivo de curiosidad o de especulaci\u00f3n cient\u00edfica\u201d.<\/p>\n<p>Fuente: Turone, Oscar A. \u2013 Meteoritos, Historias ca\u00eddas del cielo \u2013 Buenos Aires (2009).<br \/>\n<\/strong><a href=\"http:\/\/www.revisionistas.com.ar\/\">www.revisionistas.com.ar<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><strong>&nbsp;Por Oscar Alfredo Turone<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-4539\" style=\"width: 430px; height: 302px\" src=\"http:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/meteoros_4059-gancedo-meteorito-el-chaco.jpg\" alt=\"\" width=\"430\" height=\"302\" width=\"400\" height=\"300\" \/><\/p>\n<p>El Gran Meteorito Chaco de 37 toneladas, el segundo m&aacute;s grande del mundo<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>El territorio del Chaco impuso duros tributos a quienes lo conquistaron.&nbsp; Tierra de montes impenetrables, de esteros, fieras y abor&iacute;genes brav&iacute;os, no se rindi&oacute; f&aacute;cilmente a los espa&ntilde;oles y posteriores inmigrantes europeos.&nbsp;&nbsp; El lugar impuso a la llegada de los blancos, la potencia de una naturaleza ind&oacute;mita que jaque&oacute; siempre a los desconocidos y protegi&oacute; a sus due&ntilde;os: los indios.&nbsp; Tierra de los Guaycur&uacute;es&nbsp; la bautizaron algunos conquistadores.&nbsp; Provincia de los Payagu&aacute;s, fue denominada por otros; Gran Chaco Gualamba terminaron por llamar los espa&ntilde;oles a esa inmensa y misteriosa regi&oacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>El primer europeo que la pis&oacute; fue Alejo Garc&iacute;a, n&aacute;ufrago de una de las naves de Sol&iacute;s que, en 1526 inaugur&oacute;, posiblemente a su pesar, la extensa lista de los que peregrinaron por la regi&oacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <br \/>&nbsp;<br \/>El Chaco fue tierra de expediciones.&nbsp; Centenares de conquistadores, al frente de una tropa dura como las privaciones que soportaron, lo transitaron en todas las direcciones, buscando las nunca halladas Sierras de la Plata, intentando comunicarse con las tierras del Inca o, simplemente, haciendo la guerra al indio para quedarse con sus tierras.&nbsp; Entre 1671 y 1810 Asunci&oacute;n del Paraguay fue punto de partida hacia el Gran Chaco de 77 expediciones.&nbsp; Otras salieron de las actuales ciudades de Corrientes, Tucum&aacute;n, Santa Fe y Santiago del Estero.&nbsp; Muchos de sus integrantes jam&aacute;s regresaron: quedaron tendidos, atravesados por las flechas de los ind&iacute;genas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <br \/>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <br \/>Fue gran sorpresa para los primeros sacerdotes de las Misiones Jesu&iacute;ticas comprobar que en algunas culturas de la Am&eacute;rica india exist&iacute;an mitos similares a los del b&iacute;blico Diluvio Universal.&nbsp; Los abor&iacute;genes guaran&iacute;es recuerdan a&uacute;n la denominada Hecatombe del Agua,&nbsp; llamada Ipor&uacute;, de la que pocos hombres y animales se hab&iacute;an salvado, ubic&aacute;ndose en la copa de un &aacute;rbol de gran porte.&nbsp; Seg&uacute;n los indios quechuas, exist&iacute;a un cerro que crec&iacute;a a medida que las aguas sub&iacute;an y en el cual se refugiaron hombres y animales.<br \/>&nbsp;<br \/>Entre las culturas primitivas del Chaco, en cambio, la destrucci&oacute;n de la Humanidad se habr&iacute;a producido mediante un fuego devastador.&nbsp; El misionero jesuita Guevara registr&oacute; el mito mocov&iacute; de la ca&iacute;da del Sol:&nbsp; &ldquo;Entonces fue como por todas partes corrieron inundaciones de fuego y llamas que todo lo abrazaron y consumieron: &aacute;rboles, plantas, animales y hombres.&nbsp; Poca gente mocov&iacute;, por repararse de los incendios, se abismaron en r&iacute;os y lagunas, y se convirtieron en caimanes y capiguar&aacute;s.&nbsp; Dos de ellos, marido y mujer, buscaron asilo en un alt&iacute;simo &aacute;rbol desde donde miraron correr r&iacute;os de fuego que inundaban la superficie de la Tierra; pero impensadamente se arrebat&oacute; para arriba una llamarada que les chamusc&oacute; la cara y los convirti&oacute; en monos, de los cuales tuvo principio la especie de estos rid&iacute;culos animales&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <br \/>&nbsp;<br \/>Pero para imaginar la grandiosidad de lo ocurrido en Campo del Cielo, hay que pensar en moles de gran volumen que cayeron acompa&ntilde;adas de miles de fragmentos menores, todo en estado incandescente.&nbsp; Pudo haber ocurrido en minutos y tras el estr&eacute;pito, el fragor de los bosques incendiados.&nbsp; As&iacute; lo indican los restos carbonizados encontrados al buscar debajo de los meteoritos.&nbsp; Pocas veces el hombre habr&aacute; sentido m&aacute;s cerca la inminencia del fin del mundo, del Apocalipsis.<br \/>&nbsp;<br \/>La estudiosa Elena Lozano obtuvo de un informante de la tribu vilela la memoria de un fuego grande que quem&oacute; todo: &ldquo;&aacute;rboles, p&aacute;jaros, todo.&nbsp; Una pareja cav&oacute; un pozo donde, con la dem&aacute;s gente se protegieron del estrago.&nbsp; Al concluir el fuego grande, el patriarca recomend&oacute; a los que sal&iacute;an que no miraran el suelo quemado.&nbsp; Pero una muchacha lo hizo y se convirti&oacute; en guasuncho, otra se convirti&oacute; en nutria y se fue a la laguna.&nbsp; Un viejo se hizo yacar&eacute; y una vieja gorda, loro.&nbsp; El patriarca y su compa&ntilde;era, que cerraron los ojos al salir, procrearon dos hijos, var&oacute;n y mujer, a los que autorizaron la uni&oacute;n conyugal para que haya gente otra vez&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <br \/>&nbsp;<br \/>El investigador chaque&ntilde;o Jos&eacute; Miranda Borelli, recogi&oacute; versiones semejantes entre informantes de las tribus tobas y matacas; todas con la narraci&oacute;n del holocausto y el refugio en la cueva del escarabajo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <br \/>&nbsp;<br \/>Los primeros espa&ntilde;oles&nbsp; que llegaron a Campo del Cielo escucharon estos relatos a los meleros (buscadores de miel silvestre), adem&aacute;s comprobaron, en peque&ntilde;as batallas con los abor&iacute;genes, que ellos remataban sus lanzas y flechas con trozos de metal.&nbsp; Dado que las rocas m&aacute;s cercanas estaban a m&aacute;s de 500 kil&oacute;metros de la regi&oacute;n y que los naturales desconoc&iacute;an las t&eacute;cnicas metal&uacute;rgicas, el metal deb&iacute;a ser fruto de alguna raz&oacute;n desconocida.&nbsp;<\/strong><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":["post-4541","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-s6-articulos-destacados-de-astronoma"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4541","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4541"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4541\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4541"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4541"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4541"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}