{"id":4087,"date":"2011-11-18T16:05:51","date_gmt":"2011-11-18T19:05:51","guid":{"rendered":"http:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/la-vida-secreta-de-las-erupciones-solares\/"},"modified":"2011-11-18T16:05:51","modified_gmt":"2011-11-18T19:05:51","slug":"la-vida-secreta-de-las-erupciones-solares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/la-vida-secreta-de-las-erupciones-solares\/","title":{"rendered":"La vida secreta de las erupciones solares"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-2924\" style=\"width: 197px\" src=\"http:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2008\/12\/sol.jpg\" alt=\"\" width=\"197\" height=\"198\" width=\"149\" height=\"144\" \/><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Hace ciento cincuenta a&ntilde;os, un hombre en Inglaterra, llamado Richard Carrington, descubri&oacute; las erupciones solares. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Las manchas solares esbozadas por R. Carrington el 1 de septiembre de 1859. &copy;R. Astronomical Society. [M&aacute;s informaci&oacute;n] Ocurri&oacute; a las 11:18 de la ma&ntilde;ana despejada del jueves 1 de septiembre de 1859. Como en cualquier otro d&iacute;a soleado, el astr&oacute;nomo solar de 33 a&ntilde;os se encontraba ocupado en su observatorio privado proyectando una imagen del Sol sobre una pantalla y dibujando bosquejos de lo que ve&iacute;a. Esa ma&ntilde;ana en particular, traz&oacute; la silueta de un enorme grupo de manchas solares. De pronto, frente a sus ojos, dos brillantes haces de luz blanca aparecieron sobre las manchas solares. Eran tan brillantes que apenas pod&iacute;a continuar mirando la pantalla. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Carrington dio un grito de aviso, pero para cuando lleg&oacute; el primer testigo, unos minutos despu&eacute;s, la primera erupci&oacute;n solar observada en la historia se estaba desvaneciendo. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Pero no ser&iacute;a la &uacute;ltima. Desde entonces, los astr&oacute;nomos han registrado miles de fuertes erupciones empleando instrumentos que van desde los m&aacute;s simples telescopios ubicados en observatorios de jard&iacute;n hasta los m&aacute;s complejos espectr&oacute;metros localizados a bordo de avanzadas naves espaciales. Es posible que no exista otro fen&oacute;meno en astronom&iacute;a que haya sido tan estudiado. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Despu&eacute;s de tanto escrutinio, usted podr&iacute;a suponer que se sabe todo lo relacionado con las erupciones solares. Pero no podr&iacute;a estar m&aacute;s alejado de la realidad. Los investigadores anunciaron recientemente que las erupciones solares han estado guardando un secreto. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>&quot;Acabamos de descubrir que algunas erupciones solares son mucho m&aacute;s intensas de lo que se pensaba&quot;, dice el f&iacute;sico Tom Woods, de la Universidad de Colorado, quien dirige el equipo de investigaci&oacute;n. &quot;Las erupciones solares eran ya de por s&iacute; las explosiones m&aacute;s grandes en el sistema solar, y este descubrimiento las hace a&uacute;n m&aacute;s grandes&quot;. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>El SDO, por su sigla en idioma ingl&eacute;s (Solar Dynamics Observatory u Observatorio de Din&aacute;mica Solar, en idioma espa&ntilde;ol), de la NASA, que fue lanzado en febrero de 2010, hizo el descubrimiento: alrededor de 1 de cada 7 erupciones solares experimentan &quot;r&eacute;plicas&quot;. Aproximadamente noventa minutos despu&eacute;s de que se apaga, la erupci&oacute;n vuelve a la vida, produciendo un aumento adicional de radiaci&oacute;n en el ultravioleta extremo. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>&quot;La llamamos &#39;erupci&oacute;n de fase tard&iacute;a&#39;&quot;, dice Woods. &quot;La energ&iacute;a liberada en esta fase tard&iacute;a puede exceder la energ&iacute;a de la erupci&oacute;n primaria por hasta un factor de cuatro&quot;. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>&iquest;Qu&eacute; causa la fase tard&iacute;a? Las erupciones solares ocurren cuando los campos magn&eacute;ticos de las manchas solares estallan, un proceso conocido como &quot;reconexi&oacute;n magn&eacute;tica&quot;. Se cree que la fase tard&iacute;a ocurre cuando algunos de los lazos magn&eacute;ticos de las manchas solares se regeneran. Un diagrama preparado por Rachel Hook, de la Universidad de Colorado, quien es integrante del equipo, muestra c&oacute;mo sucede esto. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>La energ&iacute;a adicional liberada durante la fase tard&iacute;a puede tener un gran efecto sobre la Tierra. Las longitudes de onda en el ultravioleta extremo son particularmente eficientes para calentar y para ionizar la atm&oacute;sfera superior de la Tierra. Cuando la atm&oacute;sfera de nuestro planeta es calentada por la radiaci&oacute;n en el ultravioleta extremo, se hincha, lo cual acelera el deterioro orbital de sat&eacute;lites en &oacute;rbita baja. Adem&aacute;s, la acci&oacute;n ionizante del UV (ultravioleta) extremo puede alterar las se&ntilde;ales de radio y trastornar la operaci&oacute;n normal del Sistema de Posicionamiento Global (Global Positioning System o GPS, por su sigla en idioma ingl&eacute;s). <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>El SDO pudo realizar este descubrimiento debido a su habilidad &uacute;nica para monitorizar la emisi&oacute;n solar en el ultravioleta extremo en alta resoluci&oacute;n, las 24 horas del d&iacute;a, los 7 d&iacute;as a la semana. Con esa clase de escrutinio, es dif&iacute;cil mantener un secreto, incluso uno tan viejo como &eacute;ste. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Fuente: NASA<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-2924\" style=\"width: 197px\" src=\"http:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2008\/12\/sol.jpg\" alt=\"\" width=\"197\" height=\"198\" width=\"149\" height=\"144\" \/><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Hace ciento cincuenta a&ntilde;os, un hombre en Inglaterra, llamado Richard Carrington, descubri&oacute; las erupciones solares. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Las manchas solares esbozadas por R. Carrington el 1 de septiembre de 1859. &copy;R. Astronomical Society. [M&aacute;s informaci&oacute;n] Ocurri&oacute; a las 11:18 de la ma&ntilde;ana despejada del jueves 1 de septiembre de 1859. Como en cualquier otro d&iacute;a soleado, el astr&oacute;nomo solar de 33 a&ntilde;os se encontraba ocupado en su observatorio privado proyectando una imagen del Sol sobre una pantalla y dibujando bosquejos de lo que ve&iacute;a. Esa ma&ntilde;ana en particular, traz&oacute; la silueta de un enorme grupo de manchas solares. De pronto, frente a sus ojos, dos brillantes haces de luz blanca aparecieron sobre las manchas solares. Eran tan brillantes que apenas pod&iacute;a continuar mirando la pantalla. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Carrington dio un grito de aviso, pero para cuando lleg&oacute; el primer testigo, unos minutos despu&eacute;s, la primera erupci&oacute;n solar observada en la historia se estaba desvaneciendo. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Pero no ser&iacute;a la &uacute;ltima. Desde entonces, los astr&oacute;nomos han registrado miles de fuertes erupciones empleando instrumentos que van desde los m&aacute;s simples telescopios ubicados en observatorios de jard&iacute;n hasta los m&aacute;s complejos espectr&oacute;metros localizados a bordo de avanzadas naves espaciales. 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