{"id":11997,"date":"2019-10-11T00:43:16","date_gmt":"2019-10-11T03:43:16","guid":{"rendered":"http:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/?p=11997"},"modified":"2019-10-11T00:43:16","modified_gmt":"2019-10-11T03:43:16","slug":"son-las-peligrosas-tormentas-solares-un-fenomeno-mas-usual-de-lo-que-creemos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/son-las-peligrosas-tormentas-solares-un-fenomeno-mas-usual-de-lo-que-creemos\/","title":{"rendered":"\u00bfSon las peligrosas tormentas solares un fen\u00f3meno m\u00e1s usual de lo que creemos?"},"content":{"rendered":"<p>Un nuevo estudio compara datos recogidos durante el Evento Carrington, el fen\u00f3meno m\u00e1s extremo del que tiene constancia el hombre, compar\u00e1ndolo con otros posteriores y han encontrado inesperadas similitudes.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/12773667703_87b338fe52_k-kymG-1240x698@abc.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-11998 size-full\" src=\"http:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/12773667703_87b338fe52_k-kymG-1240x698@abc.jpg\" alt=\"\" width=\"1240\" height=\"698\" srcset=\"https:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/12773667703_87b338fe52_k-kymG-1240x698@abc.jpg 1240w, https:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/12773667703_87b338fe52_k-kymG-1240x698@abc-300x169.jpg 300w, https:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/12773667703_87b338fe52_k-kymG-1240x698@abc-768x432.jpg 768w, https:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/12773667703_87b338fe52_k-kymG-1240x698@abc-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/astroentrerios.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/12773667703_87b338fe52_k-kymG-1240x698@abc-210x118.jpg 210w\" sizes=\"auto, (max-width: 1240px) 100vw, 1240px\" \/><\/a><\/p>\n<p>En los albores de la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica de las comunicaciones, a mediados del siglo XIX, una cat\u00e1strofe inesperada sacudi\u00f3 al mundo moderno. A principios de septiembre de 1859 unas impresionantes auroras boreales se pudieron ver incluso desde la Gran V\u00eda de Madrid, tal y como relatan las cr\u00f3nicas de la \u00e9poca. Y justo despu\u00e9s una energ\u00eda invisible provoc\u00f3 cortes y cortocircuitos por la reci\u00e9n estrenada red telegr\u00e1fica, a uno y otro lado del continente. La culpa: una eyecci\u00f3n de masa coronal procedente del Sol que azot\u00f3 nuestra magnetosfera. Fue bautizado como el Evento Carrington y se trata de la tormenta solar m\u00e1s extrema de la que el hombre tiene constancia.<\/p>\n<p><!--more-->Pero, \u00bfy si este tipo de eventos son m\u00e1s comunes de lo que pensamos y lo \u00fanico que nos ha librado de ellos es la pura suerte? Esta es la teor\u00eda que plantean investigadores de la Universidad de Osaka, quienes han realizado el estudio m\u00e1s completo hasta la fecha de la tormenta de 1859 y, adem\u00e1s, han comparado los datos con otros eventos similares de menos relevancia. \u00abSe consider\u00f3 que el evento de Carrington era el peor de los casos para los eventos del clima espacial contra la civilizaci\u00f3n moderna. Pero si llega varias veces en un siglo, tenemos que reconsiderar c\u00f3mo nos debemos preparar y mitigar el problema del clima espacial\u00bb, afirma el astrof\u00edsico Hisashi Hayakawa, uno de los autores de la publicaci\u00f3n que ha sido difundida a trav\u00e9s del sitio \u00ab Space Weather\u00bb.<\/p>\n<p>El evento Carrington tuvo lugar en un periodo en el que la humanidad no era tan dependiente de la tecnolog\u00eda como hoy en d\u00eda: no la red de tel\u00e9grafos, sino sistemas tan importantes como el GPS de aviones, barcos y coches, as\u00ed como los generadores y las redes el\u00e9ctricas que alimentan los miles de millones de dispositivos conectados del mundo podr\u00edan verse afectados, lo que ha provocado una reciente preocupaci\u00f3n de la ciencia por conocer m\u00e1s acerca del \u00abcaprichoso\u00bb clima espacial.<\/p>\n<p>Lagunas en torno a la tormenta solar m\u00e1s potente<br \/>\nY a pesar de que el Evento Carrington est\u00e1 bien estudiado y caracterizado, Hayakawa y su equipo se dieron cuenta de que faltaba algo: las investigaciones previas se centraron en el hemisferio occidental, dejando fuera la mitad de los registros del planeta. Por ello, recolectaron tantos informes hist\u00f3ricos y datos como les fue posible que incluyeron informaci\u00f3n del obsertario ruso, entradas de diarios, informes de peri\u00f3dicos y registros de Asia Oriental. Incorporaron adem\u00e1s documentos in\u00e9ditos y manuscritos de Europa, incluidos dibujos del grupo de manchas solares cuyos intensos campos magn\u00e9ticos se cree que produjeron la eyecci\u00f3n de masa coronal asociada con la tormenta. Al estudiar estos dibujos, los investigadores pudieron seguir la evoluci\u00f3n de la tormenta a lo largo del tiempo.<\/p>\n<p>El dibujo, recopilado de un manuscrito de la \u00abRoyal Astronomical Society\u00bb del astr\u00f3nomo alem\u00e1n Heinrich Schwabe, muestra las manchas solares visibles el 27 de agosto (izquierda), 1 de septiembre (centro) y luego un primer plano del grupo de manchas solares del 1 de septiembre (derecha).<\/p>\n<p>\u00bfOtros posibles eventos Carrington?<br \/>\nA trav\u00e9s de este an\u00e1lisis exhaustivo, el equipo descubri\u00f3 algo nuevo sobre el evento Carrington: no solo fue una abrupta eyecci\u00f3n de masa coronal, sino que el grupo de manchas solares estall\u00f3 varias veces antes y despu\u00e9s de la principal registrada a principios de sseptiembre de 1859 por Richard Carrington, quien bautiz\u00f3 el fen\u00f3meno. El hecho de que hubiera una anterior unos d\u00edas antes en agosto pudo ser determinante para virulencia posterior de la tormenta solar.<\/p>\n<p>Pero no fueron las \u00fanicas sorpresas de la investigaci\u00f3n. Compararon los datos con las tormentas solares de febrero de 1872, que produjo auroras espectaculares ampliamente reportadas en peri\u00f3dicos de todo el mundo; la de mayo de 1921, que literalmente \u00abaniquil\u00f3\u00bb los servicios telegr\u00e1ficos en los Estados Unidos; la de agosto de 1972 que pudo haber detonado minas marinas; y la tormenta de marzo de 1989 que \u00abachicharr\u00f3\u00bb toda una red el\u00e9ctrica canadiense.<\/p>\n<p>El equipo descubri\u00f3 que, en particular, las tormentas de 1872 y 1921 ten\u00edan fuertes similitudes con el Evento Carrington. Y sin olvidar el evento ocurrido en julio de 2012, una colosal eyecci\u00f3n de masa coronal que no da\u00f1\u00f3 la Tierra pero que habr\u00eda supuesto un nuevo Evento Carrington en el caso de que nuestro planeta hubiese estado en su trayectoria.<\/p>\n<p>\u00abLa comparaci\u00f3n inicial revela que el Evento Carrington probablemente no sea la tormenta extrema excepcional, sino una de las tormentas magn\u00e9ticas m\u00e1s extremas\u00bb, escriben los investigadores en su art\u00edculo seg\u00fan recoge Sciencealert. \u00abSi bien este evento se ha considerado una cat\u00e1strofe de una vez en un siglo, las observaciones hist\u00f3ricas nos advierten que esto puede ser algo que ocurre con mayor frecuencia y, por lo tanto, podr\u00eda ser una amenaza m\u00e1s inminente para la civilizaci\u00f3n moderna\u00bb. M\u00e1s motivos para mirar al cielo m\u00e1s all\u00e1 de nuestras nubes.<\/p>\n<p>Fuente: ABC<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un nuevo estudio compara datos recogidos durante el Evento Carrington, el fen\u00f3meno m\u00e1s extremo del que tiene constancia el hombre, compar\u00e1ndolo con otros posteriores y han encontrado inesperadas similitudes. 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