Imágen de la hipotética criatura reptiliana

Desde que el primer fósil de dinosaurio fue hallado se ha mantenido la creencia de que estas criaturas primitivas eran torpes y poco inteligentes. Esa suposición se basaba en la idea de cerebros diminutos encerrados en cuerpos gigantes. Algunos dinosaurios cumplen con esta lógica, el Anquilosaurio por ejemplo tenía un cerebro del tamaño de una nuez y cuerpo que pesaba unas dos toneladas.
En 1886 fueron hallados en Montana, Estados Unidos, una serie de dientes pequeños que indudablemente pertenecían a un depredador. Pero el hallazgo despertó poco interés entre los expertos hasta que en 1968 Dale Russell, paleontólogo canadiense, encontró partes de un cráneo en las bóvedas de un museo. 

" />

Asociación Entrerriana de Astronomía 2014